Herminia tiene setenta años y vive en el valle de la Sierra Mixteca, en Oaxaca. Tiene mil plantas de café y cosecha setenta y cinco kilos al año. A precio internacional, con un intermediario en el medio, esa cosecha casi no vale la pena juntarla.

Ese es, en un solo dato, el motivo por el que los hijos de los cafetaleros del mundo se están yendo del campo. No porque no amen la tierra. Porque la cuenta no da.

Nosotros publicamos libros sobre economía asociativa desde hace siete años: Gary Lamb, Götz Werner, Karl-Martin Dietz, los dos únicos libros sobre agricultura sostenida por la comunidad que existen en castellano. Traducirlos fue relativamente fácil. Ahora estamos intentando hacer lo que esos libros describen, con un producto concreto y a cinco mil kilómetros de distancia. Este artículo cuenta qué es, y por qué creemos que puede funcionar acá.

Una pregunta distinta

Hace diez años, un grupo de personas en Alemania decidió dejar de preguntar cuánto sale el café. En cambio empezaron a preguntarles a los productores otra cosa: ¿qué necesitás para que vos y tus hijos tengan interés en seguir haciendo agricultura? Y después pagaron eso.

De esa pregunta nació Teikei Coffee. Hoy son cerca de mil familias entre Alemania y Suiza que sostienen una comunidad de productores en México. El café que toman lo pagan por adelantado, antes de que la cosecha exista. El precio no lo fija el mercado: lo fijan las necesidades del productor, y se publica abierto, renglón por renglón. Y el café cruza el Atlántico una vez al año en un velero, sin motor.

Es, en realidad, el bolsón que ya conocés

Si alguna vez formaste parte de una CSA —una de esas granjas a las que un grupo de familias les compra la cosecha por adelantado, el modelo del bolsón semanal de verdura— entonces ya entendés cómo funciona esto. Son exactamente las mismas reglas:

  • Se prefinancia la cosecha. Calculás cuánto café tomás en un año y lo pagás completo. Eso le da al productor la certeza de que su trabajo está vendido antes de sembrarlo.
  • El precio es abierto. Vas a ver exactamente cuánto va a cada eslabón de la cadena, incluido cuánto gana quien administra el proyecto.
  • El riesgo se comparte. Si un año la cosecha viene mal, la pérdida no la carga el agricultor solo: la reparte toda la comunidad.
  • Se retira en un punto. El café no se compra suelto en una góndola. Se retira en un nodo —una escuela, una feria, una casa— junto con otros.

Teikei lo llama Community Supported Coffee. Es la misma idea de la CSA de siempre, llevada a un producto que ninguna comunidad puede cultivar en su propio patio. Lo único distinto del bolsón que conocés: el origen es mexicano y no local, no vas a poder visitar la finca un domingo, y la entrega es mensual en lugar de semanal.

La condición que nos pusimos

Podríamos traer este café y venderlo como un producto de especialidad, caro, para quien pueda pagarlo. No es lo que queremos. La única condición que le pusimos al proyecto es esta:

Que no te salga más caro que el café de marca que ya comprás en el supermercado.

No pedimos que nadie pague de más por sus convicciones. Mismo gasto, otro destino. ¿Cómo puede costar lo mismo un café cultivado en montaña, pagado con justicia y transportado a vela? Porque el precio de un café de góndola no está hecho principalmente de café. Está hecho de publicidad, distribuidor, supermercado y góndola paga. Al productor le llega menos del 8%. Nosotros no tenemos ninguna de esas capas, y lo que se ahorra ahí es exactamente lo que permite pagarle bien a quien lo cultiva sin que el precio final suba.

En nuestra cuenta inicial, casi un cuarto del precio va directo a las manos que cosechan. Y una parte se destina a una escuela de la zona de cada nodo. Todo eso está a la vista, línea por línea, en la página del proyecto.

Todavía no existe. Por eso te escribimos.

Queremos ser honestos: este café todavía no existe. No hay stock, no hay tienda, no te estamos vendiendo nada y no te pedimos un peso hoy.

Traerlo significa importar, tostar, armar puntos de retiro y sostener una relación con una comunidad de productores durante un año entero. Lo vamos a hacer con gusto, pero solo si hay gente del otro lado. Si somos quince, preferimos saberlo ahora. Si somos doscientos, arrancamos.

Por eso este primer paso es una sola pregunta. Si tomás café, queremos saber cuántos kilos por año. Si no tomás pero conocés un grupo que podría sumarse —una escuela, una feria, una granja, una oficina— queremos que se lo pases. Un proyecto así no se hace con compradores sueltos: se hace con comunidad.

Ver el proyecto y sumarte →

teikeicafe.com.ar


Proyecto argentino desarrollado con la autorización y el acompañamiento de Teikei Coffee, fundado por Hermann Pohlmann. El proyecto original está en teikeicoffee.org. Editorial Biodinámica Stay True — Olivos, Buenos Aires.